
Cosecha selectiva
Recolectamos a mano solo las cerezas maduras, una por una. Eso define el dulzor del café.

Soy Antony Huamán, caficultor del centro poblado Ayte, junto al Bosque de Protección Pui Pui. Cosechamos y procesamos café en familia, directo del fundo a tu taza.
Cada saco que vendo lo sembré, lo despulpé y lo sequé yo mismo. Sin intermediarios. Solo café honesto de mi fundo.

Recolectamos a mano solo las cerezas maduras, una por una. Eso define el dulzor del café.

Despulpado el mismo día y fermentación controlada para resaltar notas frutales limpias.

Secado lento en pergamino hasta alcanzar la humedad ideal. Sin prisas, sin atajos.
Antes de llegar al cafetal, cada plantón crece en nuestro vivero familiar. Seleccionamos las semillas de los mejores árboles, las germinamos en almácigo y las cuidamos durante meses hasta que están listas para el trasplante.



La pasilla —conocida también como cachaza— son los granos que no cumplen con nuestro estándar: cerezas verdes, sobremaduradas, brocadas, negras o mal despulpadas. Separarla es un trabajo manual, grano por grano, que hacemos apenas termina la fermentación y durante todo el secado.
Este descarte no llega a tu taza. Es el precio que pagamos para que el café que envío a la preventa mantenga limpieza en boca, dulzor y notas frutales parejas. Sin este paso, ningún tueste puede salvar el resultado.
Luis y Antony Huamán, padre e hijo, trabajando la misma tierra del fundo Vitabara.
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